Cinco playas para descubrirNo son tan secretas, pero tampoco figuran entre las más habituales para el turista argentino; algunas empiezan a estar de moda, otras tienen destino de minorías... Pero todas son muy recomendables.
Quizá las haya escuchado mencionar alguna vez, quizá no. Pero es posible que dentro de unos años se cruce más seguido con estos nombres. Como en su momento ocurrió con Arraial, el Morro o Jericoacoara. La inmensa geografía de Brasil hace que siempre haya playas nuevas, destinos emergentes, que poco a poco salen del anonimato y crecen lentamente en el mercado turístico. A algunas cuesta un poco llegar porque no hay vuelos directos, porque están alejadas de las grandes ciudades o porque exigen aventurarse por caminos de tierra o en viajes por barco. Otras son secretos bien guardados por los brasileños, que todavía no se abrieron tanto al turismo internacional, sin grandes resorts y operadores de por medio, pero que cada vez atraen más visitantes locales. Para los buscadores de nuevos horizontes, más allá de los clásicos de siempre, una breve guía (que acepta ampliaciones) de cinco praias para descubrir. Península de Maraú Barra Grande es el poblado principal, que todavía conserva las calles de tierra y el encanto de ser un pueblo de pescadores. Hacia el Sur, en 40 kilómetros se suceden varias playas, entre ellas la más conocida, Taipu de Fora, que se destaca por una gran piscina natural con arrecifes de coral repleta de peces de colores para bucear y hacer snorkeling. Por supuesto, playas de arenas blancas, cocoteros y toda la tranquilidad. La península todavía no tiene grandes resorts, pero sí muchas posadas en las playas, aunque la mayoría está en Barra Grande. Desde Salvador, el viaje es hasta Bom Despacho en el ferry y después en ómnibus hasta Camamú. Aunque no es una isla conviene llegar en lancha desde Camamú hasta Barra Grande, en un viaje de media hora. São Miguel dos Milagres Aguas calmas, cocoteros y playas casi desiertas son su fórmula ganadora. Cuenta con varias posadas y un entorno natural ideal para el ecoturismo, con piscinas naturales perfectas para el buceo en las barreras de corales. Recomendación: probar el helado de coco regional y la tapioca local (bollo hecho con coco y harina de yuca). Praia de Flecheiras También es un buen sitio para la práctica de deportes náuticos, especialmente windsurf. Tienen buenas posadas, entre ellas una de la cadena Roteiro de Charme (Orixás Hotel). La ciudad más próxima es Trairi, a 12 kilómetros, que a su vez cuenta con buenas playas. Muy cerca vale la pena visitar la praia de Mundaú. Maresías Cuenta con cierta estructura hotelera y también vida nocturna. Y para los argentinos, la gran ventaja de que sólo hace falta volar a San Pablo, adonde se suelen conseguir pasajes a buen precio. Además, Maresías tiene varias vecinas que también valen la pena, como Juquehy, Camburi muy cerca de Maresías, para ir en familia. Cuenta con tres kilómetros de playas y se hacen paseos a islas vecinas. Ilha do Mel En Nova Brasilia se concentran la mayoría de las posadas. Se puede ir hasta las otras playas caminando o en lanchas taxi. Desde Curitiba se debe ir hasta Paranaguá y allí tomar un barco hasta la isla que demora casi dos horas. También se puede ir hasta Pontal do Sul, más al Sur, desde donde salen lanchas que hacen el cruce en media hora. Otra buena alternativa es tomar el tren que va por la Floresta Atlántica, hacia Morretes. Aunque demora más que el ómnibus, las vías se internan en la selva y se ven cascadas, ríos y puentes. Desde allí hay que seguir hasta Pontal do Sul o Paranaguá. La isla, que es parque estatal, cobra una tasa de ingreso para limpieza y mantenimiento general. |
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