La Cultura en Brasil.La cultura se impone en el ámbito de los deberes estatales del país..
El objetivo mayor del Gobierno Lula, en los términos más amplios posibles, es la recuperación de la dignidad nacional brasileña interna y externa, entrelazadas. Es la construcción de un nuevo Brasil, socialmente más equilibrado, más saludable, y capaz de se afirmar como nación soberana en el escenario internacional. Un proyecto de futuro, por lo tanto, antevisión del Brasil realizándose plenamente como nación: para nosotros (brasileños) – y para el mundo. Sin embargo, inicialmente, la discusión de ese proyecto se concentró – como era natural – en los campos de la política y de la economía. Pero ese primer momento ya quedó atrás. Ahora, se trata de abrir el abanico, de ampliar el radio de las discusiones e intervenciones de manera a que podamos entrelazar política, economía, educación, cultura, etc. Pues, desde la perspectiva del Ministerio de la Cultura, el deseo de construir un nuevo Brasil, de recuperar la dignidad nacional brasileña, tendrá mayor posibilidad de éxito se pasar por el mundo de la cultura. Cultura no en el sentido de las concepciones académicas o de los rituales de una “clase artístico-intelectual”. Pero en su sentido pleno, antropológico. Vale decir: cultura como la dimensión simbólica de la existencia social brasileña. Como usina y conjunto de signos de cada comunidad y de toda la nación. Como eje constructor de nuestras identidades, construcciones continuadas que resultan de los encuentros entre las múltiplas representaciones del sentir, del pensar y del hacer brasileños y la diversidad cultural planetaria. Como espacio de realización de la ciudadanía y de superación de la exclusión social, sea por el refuerzo de la auto estima y del sentimiento de pertenecencia, sea, también, por cuenta de las potencialidades inscritas en el universo de las manifestaciones artístico-culturales con sus diversas posibilidades de inclusión económica. Sí. Cultura, también, como hecho económico, capaz de atraer divisas para el país – y de, aquí dentro, generar empleo y renta. Así comprendida, la cultura se impone, desde luego, en el ámbito de los deberes estatales. Es un espacio donde el Estado debe intervenir no según el viejo libreto estatizante, pero más distante aún del modelo neoliberal que quebró. Vemos el Gobierno como un estimulador de la producción cultural. |
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